Noche tormentosa

30 septiembre 2015

El relámpago es la fotografía que hace el cielo cuando las nubes lloran.

Son las cinco de la madrugada. Despierto sudoroso y jadeante tras una amarga pesadilla. Me acurruco con levedad, abrazándome a mí mismo por las rodillas, escondiendo la cabeza entre ellas. Las sábanas blancas que cuando me acosté cubrían mi cuerpo están ahora a los pies de la cama, hechas una bola. Cierro los ojos con fuerza, respirando hondo, cada vez más despacio, buscando serenidad. Y de pronto un fuerte sonido se escucha en el exterior, sobresaltándome.
Me levanto de la cama, pero el suelo está demasiado frío para mis pies descalzos, así que primero cojo unos calcetines rayados y me los pongo, moviendo los dedos de los pies para obtener algo de calor. Ahora sí, voy hacia la ventana situada a la derecha de la mesilla de la que he cogido los calcetines, aquella que da al centro de la ciudad. Me sitúo frente a ella y corro la cortina con lentitud. Ladeo la cabeza y me pongo de puntillas, intentando tener una vista cuanto más amplia mejor sin necesidad de abrir la ventana ya que, sorprendentemente, está lloviendo con fuerza. Apoyo una mano sobre el cristal, formando una estela de vaho alrededor de esta, sintiendo como la palma se enfría por momentos. Parece que las nubes han estado guardando mucha agua durante la última semana. Sonrío levemente sin poderlo evitar ya que soy un apasionado de la lluvia y de cualquier forma del agua en general. Alzo la mirada hacia el cielo, ya que tampoco tengo una vista muy buena de allá arriba al vivir en un segundo piso. Y de pronto, una gran luz atravesando el horizonte por la mitad, desde donde mi vista no alcanza hasta ras de suelo, como si rompiese el cielo, estrechas y rectas líneas blancas resplandecientes que pocos segundos después desencadenan una serie de fuertes y a la vez hermosos sonidos. Apoyo mi cabeza contra el helado cristal  y cierro los ojos, sin mucha fuerza, disfrutando de todo ello. Vuelven a aparecer los flashes del cielo, mis párpados velando su reflejo, y por segunda vez aquel sonido que parece resquebrajar todo cuanto pueda alcanzar. Me pierdo entre los recuerdos de tantas noches de tormenta y mis pies comienzan a moverse por sí mismos, sin que yo sepa adónde me llevan. Aparezco en el balcón y, antes de darme cuenta, mis manos ya han llegado al picaporte y lo abren con rapidez. Con solo dar un paso hacia delante ya me estoy empapando de pies a cabeza, la camiseta pegada al cuerpo a causa de la lluvia. Pero no me importa. Alzo los brazos hacia esa guerra entre lágrimas, fotografías y sonidos infernales, y lanzo un grito de júbilo hacia el cielo, cual lobo aúlla a la luna llena rodeada por tantísimas estrellas.

2 comentarios:

  1. ¡Hola, holita! Te dije que me tendrías por aquí ¿verdad? ¡Pues de nuevo me tienes en un comentario! Este relato me ha cautivado, me ha enamorado, me ha encantado. Y ese final... Ese maravilloso final me ha dejado con una sonrisa en el rostro y en la mente (aunque parezca extraño esto último). No puedo dejar de decirte que me gusta cómo escribes y tu forma de transmitir lo que llevas dentro mediante escritos.

    Muchas gracias por compartir con nosotros lo que pasa por tu mente :3

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