Ratones y sombreros III

18 septiembre 2016

Mac le estaba esperando en la tercera esquina de los túneles, con los ojos desorbitados por el miedo y el pelo del lomo erizado a más no poder. Al final solo habían conseguido un pedacito de queso, pues el segundo había servido de distracción para Scrachers y obviamente no había podido recuperarlo. Por otra parte, estaba completamente seguro de que no volvería a pisar esa casa ni aunque quisiera, en el caso de que se volviera tan loco como para tener intenciones de volver, puesto que seguramente Thomas Menslow se ocuparía de sellar perfectamente la única entrada al estudio. Eso si era bueno; en el peor de los casos podía echar raticida hacia los túneles y entonces Ámicon correría un grave peligro. La cabeza le daba vueltas y la culpa le embriagaba. No solo había arriesgado la vida de Mac, sino la de todos los ratones de Ámicon, y todo por su estúpida idea. "Al menos tenemos uno de los pedazos" se dijo, resignado.

- Mac, ¿Dónde están Tregas y Perindón? -Le preguntó en tono amable a su ahijado, acercándose a él con cuidado para que se le pasara el susto. El pobre temblaba como una hoja y los bigotes le vibraban tanto que no se podían distinguir entre ellos.

- Yo... Ellos me dijeron que fuese a ver por qué ta-tardabas tanto y... Lu-luego ya no estaban... Y ta-tampoco el queso...

El primer pensamiento de Rindomeel fue que Scrachers debía haberlos atrapado mientras él y Mac estaban en la cocina. Su corazón se detuvo unos instantes cuando se dio cuenta de que indirectamente podría haber matado a dos de los miembros de su junta directiva. Si eso se hacía público, su carrera estaría acabada, ¡su vida estaría acabada! Todos los ratones de Ámicon le querrían entre rejas, eso si le permitían seguir con vida. Ya podía ver los titulares: "Quisieron ponernos sombreros pero ya no tenemos cabeza". Y eso si es que seguía habiendo periódicos, o peor, si es que seguía habiendo ratones. El mundo parecía caérsele encima cuando se le encendió la bombillita. ¿Y si no les había pasado nada a Tregas y Perindón? Lo primero que tenía que hacer era llegar a su empresa y tratar de localizarlos.

Unos minutos más tarde, Mac aún seguía suficientemente asustado como para sobresaltarse cuando llamaban a la puerta del despacho de Rindomeel. El primer ratón en llegar fue Aricela, una ratoncita blanca y pequeña pero tan mayor como él mismo. Recorrió la estancia con sus negros y diminutos ojos, deteniéndose unos segundos a mirar al pobre Mac que se mecía en una esquina de la habitación. Se acercó a la mesa y dudó unos segundos antes hablar.

- Meelie -Le dijo, pues era como le llamaba ella de forma cariñosa. Al fin y al cabo, se habían criado juntos y se querían muchísimo.- ¿...Has contemplado la posibilidad de que todo esto haya sido una trampa?

Él le miró con los ojos muy abiertos. Le había contado previamente lo ocurrido y ella había querido ir a hablar con él en persona. Suponía que iba a ser algo importante si quería mirarle a los ojos cuando le hablase, pero... ¡Una trampa! ¿Cómo iba a tratarse de una trampa? No le cabía en la cabeza. La palabra desconfianza no entraba en su vocabulario, y mucho menos si era respecto a sus queridos compañeros. Aricela le miró con tristeza y suspiró.  Sabía que no iba a querer aceptar esa posibilidad, por eso tenía que seguir contándole lo que pensaba.

- Ya sabes que Perindón no estaba a favor de la propuesta y lo dejó bastante claro en la reunión. Tregas por algún motivo también votó que no siguiera adelante, y da la casualidad de que ellos dos se ofrecen voluntarios para ayudarte a traer el queso. Y ahora han desaparecido. ¿No lo ves? Para mí está bastante claro.

Rindomeel se tuvo que sentar y miró a Mac, que parecía estar escuchándoles. Este desvió la mirada en cuanto su padrino le dirigió la suya; probablemente estaba de acuerdo con Aricela. Pero él no podía creerlo. ¿Habrían tenido el valor de arriesgar su vida y la de Mac solo para que los más desfavorecidos no pudieran mezclarse con gente como ellos? ¿Habrían llegado a tal punto de maldad y egoísmo? No tenía sentido guardarse esas preguntas puesto que en ese mismo instante Tregas apareció, arrastrando el redondo cuerpo sin vida de su amigo Perindón.

- ¡Santo cielo! ¿Qué ha ocurrido? -Rindomeel corrió hasta la puerta y después ya no supo qué hacer. Tregas, cuyo  tamaño era prácticamente la mitad del de Perindón, había conseguido llevarle hasta allí. Tenía el cuerpo mojado y pegajoso y dejaba un rastro en el suelo de color cobre sucio. No parecía tener fuerzas para hablar; ni tan siquiera podía mirar a ninguno de ellos a la cara.- ¿Te encuentras bien? Aricela, por favor, tráele algo con lo que secarse. -Cualquiera que entrase en ese momento en el despacho se quedaría a cuadros: en la esquina, Mac temblando de forma más violenta todavía y tapándose los ojos con las patitas. Perindón muerto en mitad de la estancia. Tregas inmóvil, mudo y sin dirigirles la mirada. No podía desfallecer: no en ese momento. Sus compañeros le necesitaban fuerte y con entereza para afrontar la situación. Tan pronto como Aricela le trajo unos paños al ratoncito, Rindomeel se acercó un poco más, tratando de que saliera de su estado de shock.- No puedes quedarte así, no es sano. Mírame, por favor.

En ese momento deseó no haberle pedido tal cosa pues cuando lo hizo, las pequeñas bolitas negras que tenía por ojos comenzaron a brillar a causa de las lágrimas, y desde ese momento Tregas no pudo dejar de llorar. Era un llanto tan desgarrador y profundo que nadie se atrevió a abrir el hocico en un buen rato. Aricela abrazó al ratoncito y le meció suavemente, esperando a que se le pasara un poco el disgusto. Mac no se movía de su esquina.

- Yo no quería... -Dijo por fin Tregas, en un murmullo entre hipos.- Le dije... Yo le dije que era muy arriesgado... -Hacía pausas entre las frases porque le costaba un gran esfuerzo hablar. Tragó saliva sonoramente, intentando proseguir.- Quiso ir a la casa... Quería que el gato... Quería que... -Empezó a derrumbarse de nuevo pero Aricela le susurró unas palabras al oído y le acarició lentamente hasta que pudo continuar.- Quiso llamar la atención del gato para... Para que... Para que te atrapara... -Sus ojos se desviaron por un instante hasta los de Rindomeel. Luego no pudo seguir mirándole a la cara.- Pero salió mal, y le atrapó, y vino a los túneles pero estaba muy débil y ya no...

No continuó, pero tampoco hacía falta. Todos comprendieron exactamente lo que había ocurrido. Ni a Rindomeel le faltaba razón al decir que podía haberles pasado algo ni a Aricela cuando dijo que desconfiase de ellos... Y todo por unos cuantos sombreros. ¿Tan importante era para Perindón destacar entre los demas, mostrar al mundo su poder? ¿Tan importante era para él hacer distinciones? ¿Se habría arrepentido en algún momento antes de morir o habría muerto convencido de que moría por una causa que lo merecía? Podría haber hablado con él. Haber intentado convencerle o haberle hecho saber cómo se sentía, pero había preferido traicionarle. Había alcanzado el punto de desearle a él cosas tan horribles como la muerte, y no solo a él, se lo había deseado a su ahijado. Eso le rompía los esquemas y le partía el corazón.

Rindomeel comprendió varias cosas ese día. Comprendió que no podía jugar a ser Dios, que no podría terminar con las diferencias con un acto tan simple como ponerle sombrero a los pobres. Que él no iba a marcar la diferencia, porque había gente dispuesta a morir con tal de que eso no ocurriera. Que esto había ocurrido a nivel privado y en un grupo reducido, pero quién sabe lo que podría haber llegado a ocurrir si se hubiese hecho pública la confección de esos sombreros y la idea con la que se hacían. Rindomeel comprendió que la tarea que había elegido era un despropósito, una locura, que había alcanzado un punto tan turbio como en el que se encontraba y que no debía seguir adelante.

Pero Rindomeel era valiente, y también entre ingenuo y despistado. No era muy obediente, ni tampoco precavido. Y desde luego, también estaba dispuesto a morir por defender aquello en lo que creía. Haría sus sombreros y jugaría a ser Dios. Y que Dios le juzgase si se equivocaba en su propósito.

Dibujo por Candace Jean

22 comentarios:

  1. hola! somos de cadena de comentarios y ya te seguimos!hermoso tu relato y el ratoncito,si deseas visitarnos en la morada del buho lector, agradecidas-c omentamos y compartimos tus reseñas abrazosbuhos.

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    1. ¡Hola! Muchas gracias por pasaros por aquí y comentarme, y también por compartir. Ya me he pasado a ver vuestro blog. ¡Un saludo muy grande!

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    2. ¡Hola Aida! ¿Como estás? Queria decirte que me encanto tu relato, quede fascinada.Pienso leer las dos primeras partes porque me atrapó, logré conectarme con Rindomeel y eso no es algo que me pase seguido además es muy original, voy a leer el resto y después te cuento que me pareció. ¡Besos!

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    3. Ay qué emoción no me digáis esas cosas que me pongo tontorrona >///<
      Me alegra muchísimo que te lleguen mis letras, de verdad. ¡Y por supuesto léete las partes anteriores que ahí explica todo! Espero tu opinión del relato global :)

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  2. Leída la tercera y última parte. Al final el karma le ha jugado una mala pasada a Perindón... El mensaje que dejas es muy interesante, una sola persona (o ratón, en este caso jaja) no puede cambiar el mundo, pero quizás si se hubiesen unido y ayudado entre ellos lo hubiesen conseguido. Aunque también es verdad que siempre habrá alguien que se oponga y defienda su condición. ¡Muy buen relato con un final genial! :D ESTOY DESEANDO LEER TU SIGUIENTE RELATO ¡Besos! :)

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    1. Sí, intentaba hacer un poco de moraleja. Quería transmitir que muchas veces cuando uno quiere hacer un gran cambio va a ser difícil y va a encontrarse con problemas enormes seguramente pero que si sabe que es lo correcto y es aquello en lo que cree, debe seguir adelante e intentarlo con todas sus fuerzas.
      Ay me hacéis muy feliz con vuestros comentarios en serio estoy en una nubecilla con la buena acogida que ha tenido este ❤️ Muchas muchas gracias en serio.
      Un besito preciosa nos seguimos leyendo :)

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  3. Me han hecho muchísima gracia los nombres. Me leeré los anteriores cuando tenga un poco más de tiempo. Pero me ha gustado mucho el texto.

    Un saludo!

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    1. Claro, de eso se trata, leerse el final solo es spoiler!! Jajaja
      Ya me dirás que te parece en global, un saludo :)

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  4. Hola!! Qué super cuqui este relato, espero de todo corazón que lo continúes porque me enamoran cada uno de los personajes. Tienes un don total para escribir y te admiro muchísimo por ello.

    Por cierto, me he dado cuenta de que no te seguía y casi me peta la patata. Juraría que lo hacía pero en fin. Tiene delito lo mío.

    Muchísimas gracias por traernos este genial relato y decirte que continúes, porque es genial. Creo que el II no te lo comenté, pero lo leí, solo que como lo hice desde el móvil dije: mejor no, porque esto es misión imposible (me llevo fatal con el teclado del móvil y sus correcciones surrealistas).

    Así que nada, un mega besote! ♥

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    1. Jajaja siento decirte que es la tercera y última parte :'(
      Jo qué bonito lo que me dices, que lloro eh, que estoy muy sensible T^T
      ¡Jajaja! No pasa nada, te perdono la vida no te preocupes (?)
      Otro mega besote para ti bonita, muchas gracias por pasarte siempre por aquí <3

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    2. Jo, aunque he de decir que adoro muchísimo cómo lo has terminado, la verdad. Me alegra que me hayas perdonado la vida jajaja! ♥ Sigue así, eres genial :) Besos!

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    3. Quería que fuese un final moralizante pero abierto, no sé >.<
      Un besote para ti y mil gracias de nuevo por decirme siempre cosas tan bonitas :)

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  5. Hola, Aida. Por fin puedo pasar a leer el final del relato, te confieso que he realizado una paradita en mi trabajo para poder disfrutar de tu relato y no me arrepiento de ello. Rindomeel me encanta. Espero que escribas más relatos y también que te plantees presentarte a concursos. Tu estilo es sencillo, original y atrapa.

    Un beso. Gracias por compartir tu relato.

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    1. ¡Hola bonita! Muchas gracias *^* Sí que me presentaba a concursos el año pasado pero desde principios de este no he podido por falta de tiempo u.u de hecho si no subo relatos aquí con frecuencia es por eso :( A ver si ahora empiezo con una saga de relatos a la que le tengo muchas ganas :) espero seguir teniéndote por aquí. Un besazo!! Gracias a ti!

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  6. Me ha encantado el relato, no tengo nada más que decir. Besos ❤

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    1. ¡Me alegra mucho que te haya gustado! Un saludo bonita :)

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  7. ¡Holaaa! De verdad, un relato precioso *-* Espero que puedas publicar más a menudo mucho más porque me encanta como escribes !!
    Un besooo y nos leemos <33

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    1. ¡Jo, gracias! *^* Sí yo también lo espero, tengo muchas ganas de publicar relatos pero no tengo nada de tiempo y la inspiración tampoco da mucho de sí últimamente... ¡A ver qué puedo hacer!
      Un saludo :)

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  8. Hola! me encantó tu blog, participo de la iniciativa seamos seguidores. ya te sigo, me sigues? te espero en www.onlybooksandwings.blogspot.com besotoonn!!

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    1. Sí, claro, ya te sigo de vuelta. Pero porfis los comentarios de la iniciativa en la entrada de la iniciativa. Está bien visible en la columna derecha ^^ ¡Un saludo!

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  9. Hola.
    Jajaja me tuve que regresar a leer las entradas anteriores para poder seguir jaja. ME han gustado mucho. Sigue asi:))
    besos

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    1. ¡Gracias bonita! Me alegra que te hayan gustado ^^ Un saludo :)

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