Contrastes

11 mayo 2016

Supongo que siempre he sido de contrastes. En general se prefiere el conjunto de ojos y cabello claros, por hacer analogía con los ángeles supongo, sin embargo yo siempre he preferido la mezcla; siempre prefiero tus ojos de ángel y tu cabello de diablesa, el azul más claro y a la vez más intenso clavándose en la negrura de mis ojos, del mismo azabache que cada brizna de tu pelo, ese que ahora yace desparramado por el césped de un lugar cualquiera donde nos entregamos mutuamente. Y parecías tan reacia el primer día... Recuerdo cada vez que cruzamos miradas en el metro, la forma en que la desviabas fingiendo desinterés pero sin poder disimular cómo vibraba tu piel con cada caricia de mis ojos. Recuerdo coincidir infinidad de veces, tus sonrisas ocultas por la cascada carbón de tu cabello; recuerdo que olía a jabón y a limpio, a veces también olía a sal, y otra veces olía a canela y manzanas recién horneadas. Y aquí está tu piel; esa piel de una porcelana tan clara que podría reflejarme el alma, cediendo ante cada caricia y cada beso, dejando que me pierda en tí y te recorra entera una y otra vez. Y también está tu cabello; tu cabello de canela jugando a enredarse entre mis dedos cada vez que me adentro más en ti. Pero no nos queda mucho tiempo; la noche cae sobre nosotros y el frío se nos cuela hasta en las entrañas. ¿Tienes frío, mi amor? Me abrazo a tu cuerpo y con pequeñas sacudidas me fundo con tu esencia, esperando que dejes de estar tan fría y sabiendo que no lo harás. Al fin y al cabo, siempre he sido de contrastes: yo tan lleno de vida y tú tan desprovista de ella.
 
FREE BLOGGER TEMPLATE BY DESIGNER BLOGS